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lunes, 20 de octubre de 2014

LA VIDA TIENE O NO UN GUION LA DUDA SE MUEVE EN UN HILO MUY FINO. ¿ALGUIEN BUSCA GUIONES? . Autor de este artículo: A.Olivares

Viendo un programa como Cuarto Milenio me asaltan las mismas dudas, las mismas preguntas que se me plantearon en el atentado perpetrado -hace ya bastantes años- a Carrero Blanco. Y al recordarlo, por más que quiera, no puedo reprimir mi estupor ante lo ocurrido en aquel entonces. Nada menos que una bomba tan potente como para hacer desaparecer una montaña, oculta bajo tierra, en un lugar tan preciso. Bajo mi punto de vista demasiado preciso. Somos muchos, no solo yo, los que nos cuestionamos cómo debió ser la red de entresijos que encubrió aquel suceso, con toda su magnitud, y al hilo de este pensamiento pienso en la cantidad de gente sin escrúpulos que ha podido pulular por todo el siglo XX propiciando la barbarie, creando el caos y la confusión a su alrededor. Porque lo cierto es que ese día yo era un mero espectador. Tan solo me disponía a ver cosas extrañas en la televisión, mientras intentaba inspirarme. Por tanto pensé que Cuarto Milenio podía servirme como una guía sensacionalista para la temporada que viene, en mi búsqueda de un ambiente de investigación culturmal. Quién sabe si los fenómenos paranormales me abrirían la puerta al tema de las premoniciones y al de las civilizaciones basadas en cultos primitivos. Esa era mi intención y en este estado de cosas, mientras tomaba notas, charlaba y comentaba con unos y con otros acerca de diferentes temas me llegó a través de un contacto literario noticias sobre un poeta gallego, sobre cuya vida y obra más tarde comencé a tener un mayor conocimiento. Descubrí, según sus propias palabras, que es también director de cine y guionista. Vamos, un soñador amante del celuloide, cuya ilusión en la vida es dirigir películas y plasmar su fantasía en imágenes. Una persona familiar a la que voy conociendo cada vez más, y cuyos frutos son cuatro cortos, escritos varios, poesía y un manuscrito que me deja helado en cuanto me comenta ciertas cosas sobre él. Como en el programa de la famosa cadena antes citado, este manuscrito suscita miles de incógnitas. Supera con creces todo, no tanto por el guion en sí, sino por su desarrollo y su fuerza. La crudeza con que describe los hechos que se suceden me deja helado. Hay una radio en off relatando un suceso impactante. Por supuesto, todo ficción. Su guion fue escrito en 1997 y, a tenor de la trama, lo que le da sentido es la carga de moralidad o amoralidad vinculada a la angustia del protagonista, quien, desde el comienzo, tiene una vida dura, una existencia surcada por los encuentros (con sus consiguientes desencuentros) y la muerte. Un guion, una fantasía escrita para entretener. En definitiva, una historia propia de la novela negra, como tantas otras. Sin embargo, en el texto hay coincidencias con la realidad que se muestran, cuando menos, curiosas. ¿Qué pasó por la cabeza de un joven inquieto con alma de director de cine para que se desataran aquellos sucesos? Tantos como para llenar durante una hora y pico las salas de cine. Eso es lo que me pregunté entonces y por ello me dispuse a hablar con quien mejor podía responderme. Quería saber en primera persona cómo hizo el esquema de aquel guion, en qué se había basado para crear una historia tan descarnada. Estaba convencido de que el autor, a pesar de su juventud, tenía que haber vivido algún incidente. Aquellos indicios tenían que deberse a alguna experiencia previa, porque tanta coincidencia no dejaba indiferente a nadie. Por ese motivo la intriga se cierne sobre la persona del autor, Xose López, consternado desde entonces por todo lo que le sobrevino. Desde el momento en que presentó su manuscrito en el registro no quiso perder tiempo y me explicó lo que vivió a raíz de una petición de ayuda realizada para que su texto -su obra, ¡ese guion!- viera la luz materializado en un filme. Quién no recuerda aquellos años de lucha, pendientes a todas horas de las noticias a causa de las dichosas amenazas y bombas que la banda armada ETA colocaba sin el menor escrúpulo. Nos podemos situar fácilmente, ya que muchos vivimos aquellos momentos, cuando las emisoras de radio, las televisiones, así como periódicos y revistas, no cesaban de informarnos sobre el tema. Seguro que podemos leer, escuchar e incluso ver películas taquilleras que tratan sucesos parecidos. Y también podemos constatar cómo durante aquellos años, incluso un ciudadano cualquiera, casi con naturalidad, llegó a advertir un cierto aire de guerrilla en las calles. Los números no son más que dibujos que nos ayudan a contar, sumar, restar, dividir, etc. Pero en este caso hay una cifra que es mucho más que eso: el 11 M. La mente a menudo puede ser curiosa, como bien sabemos, y hablar de ella, conocerla, es sumamente complicado. Por otro lado, los que contamos historias nos basamos en hechos, sucesos cotidianos que nos inspiran, nos suministran datos para crear una atmósfera creíble. Con todos estos antecedentes llego al meollo de la cuestión, a explicar los siguientes datos objetivos, es decir, que Xose López –el joven director de cine- se documenta e inicia un proceso creativo durante un período de dos años, tras el cual entrega en el Registro de la Propiedad Intelectual su guion de cine. Es noviembre de 1997. Al cabo de algunos meses recibe respuesta positiva de inscripción, como así lo demuestra el certificado fechado el 29 de junio de 1998. Así pues, parece que el gallego Xose López tiene encarrilado su proyecto de película con el guion titulado Aquellos dos negros inviernos. La trayectoria iniciada, de momento, va viento en popa. Lo que sobrevino después es ya una película distinta, con acontecimientos que dejan muchas incógnitas. Algo que ni el propio autor del guion hubiera imaginado jamás. Una relación de hechos mucho más turbios, sujetos a investigación policial. ¿Es posible que alguien haya utilizado ese guion con fines no cinematográficos para envilecer aún más la dura realidad? Si esto es posible, si fue así, ¿qué mano negra urdió semejante plan? Tan sólo pensar esto me crispa los nervios, incluso me entran ganas de llorar. Tanta malicia es incomprensible. Los servicios secretos españoles hubieron de tener por fuerza mucho trabajo tras esos acontecimientos o ¿tal vez antes? Todo ello me deja helado, tantos indicios, tantas pruebas a posteriori que debían encajar para demostrar la autoría. Y no tan solo eso, sino quienquiera que fuese, ¿de qué modo lo hizo, qué organización dirigió los movimientos de actores y material? El guion denso pero claro, duro, a la altura de cualquier producción americana, donde tanto la trama como el ambiente te subyugan, te atan a la butaca con la angustia propia del espectador que vive a través de una pantalla de cine una historia contundente. Pero tan solo un guion, que a la postre se ha convertido en una lacra para Xose López, quien, de forma totalmente ingenua, sencilla, ajeno a otras cuestiones, monta su historia. ¿Por qué entonces lo colocan en el punto de mira y lo vetan? ¿Por qué ha de resultar extraño que el contenido del guion tenga similitud con hechos pasados varios años después? Eso es algo que no debiera sorprender a nadie. La misma coincidencia ha tenido lugar en numerosas ocasiones tanto en el cine, como en guiones o novelas. ¿Qué motivos hay para apuntar hacia el escritor e intentar destruirlo? Es un misterio y mejor no pensar. Mientras escribo esto me indigno. La atrocidad de las imágenes retransmitidas por televisión mostraba a unos viajeros -españoles o no- sumidos en el dolor, rodeados de muerte y destrucción. Pero yendo más allá aún, me imagino la impotencia que se puede sentir al pensar “¡Ojalá no hubiera cogido ese tren!” Ello por sí mismo ya construiuría la mitad de un guion, porque más tremendo, si cabe, es que se haya podido producir una coincidencia así a miles de kilómetros de distancia. No sé qué pensar y me reúno de nuevo con Xose López, para intentar despejar tantas incógnitas, ya que desde que se inscribió el guion no cesa de explicar que no entiende quién pudo hacer marcas en su obra. Esto último lo descubrió tiempo después, al pedir una nueva copia del guion inscrito (tras su correspondiente pago). Y él fue el primer sorprendido. El autor, Xose López, es un hombre sencillo, trabajador, acosado por la duda. ¿Cómo creer semejante despropósito? ¿Cómo se puede destruir la vida de un ciudadano normal porque sí? Estos planteamientos bastarían para escribir un guion. Por eso no deja de sorprenderme cómo hay reputados periodistas que siembran la duda en cada sílaba que sale de sus bocas y escritos. Se echa en falta la labor del profesional que contrasta datos cuando estamos hablando de temas con tantas repercusiones. No deja de ser un guion tremendo como tantos otros, donde prima lo emocional, el reencuentro de unos amigos con fin trágico. Historias similares se han visto y se verán en las pantallas siempre, pero esta tiene una relevancia especial por su coincidencia con los hechos reales que se produjeron años más tarde. Y a raíz de esta triste concomitancia, producto de un ingenuo y soñador Xose López, este joven guionista ve cómo su vida pende de un hilo. Todo por culpa de una coincidencia o manipulación o, si se quiere, “utilización” en la que, sin pretenderlo, está implicado. Indescriptible es todo lo que le está sucediendo a este joven director, escritor versátil que hoy por hoy tiene su carrera en vía muerta. Y yo me pregunto: ¿qué mente retorcida cerró el futuro de Xose López? Es tan curioso todo que no paro de pensar cómo llegó hasta mí su historia. El azar hizo que al documentarme sobre diferentes temas que contuvieran alguna incógnita para llenar un espacio en uno de mis programas de radio, quisiera informarme y, para ello, entrevistarle primero. Mi intención era publicarlo, como hago siempre, y a continuación comentarlo en la radio: una historia, una vida. Sin embargo, todo se complicó mucho, en tanto en cuanto el joven gallego me transmitió todo su sufrimiento, y ello me empujó a saber más, aun a sabiendas de que no era fácil, y mucho menos prudente, pero convencido de que eso era lo que tenía que hacer. Sigo confiando en los cuerpos de seguridad del Estado o estados para que aporten nueva luz sobre todo este tema, de modo que algún día sepamos lo que realmente sucedió. Inevitablemente siento curiosidad acerca de los hechos concretos que están truncando la carrera del director Xose López, esa mano negra que atenaza su vida profesional, sometida al escrutinio de una duda permanente, dilatando su estrangulación profesional. ¿Quién o quiénes pueden ser tan sádicos? Mi objetivo: saber cómo vive, cómo siente un hombre envuelto en unos sucesos a los que realmente es ajeno, pero que le suponen su debacle profesional y, ¿por qué no?, personal. Y esto –como decía al principio- parece Cuart…, Cuart…, Cuarto Mil… ¿Quién marcó el guion? ¿Cuándo lo hicieron? ¿Por qué? Son solo algunas de las preguntas que me asaltan. Todo fue escrito años antes de que ocurrieran los hechos coincidentes. Como si fuera una conspiración -¿si, no?-, una de aquellas películas del programa de televisión Historias para no dormir. Aún recuerdo el terror que sentía con solo escuchar la sintonía que le daba inicio. Desde ese día este guion anda dando vueltas en busca de producción. Está tan vetado como ir al Sol. Algo que también da que pensar, ya que es lo contrario de lo que ocurre en Estados Unidos, donde se hace una película tras cada acontecimiento, sea el que sea. Será por morbo, pero lo cierto es que, maquillado o no, creen que cada uno tiene un trabajo que realizar, y eso sí, lo llevan a cabo. Vuelvo a no saber qué decir de Xose López. Lo veo triste, alicaído y no puedo evitar pensar si su guion fue utilizado para perpetrar el atentado o no. Lo único cierto es que su vida casi acaba, que todo se derrumba a consecuencia de los atentados, puesto que el monstruo de la duda se cierne sobre él. Y aunque las cosas son o no son y puedan demostrarse en un sentido u otro, es más fácil decirlo que hacerlo patente. Es lo que ocurre. En particular, este tema ya fue estudiado por los servicios de Inteligencia, así que lo único que pide Xose López es que le dejen en paz, una retractación, y que la profesión y las instituciones vuelvan a creer en él. La vida no da muchas oportunidades y hay quien dice retóricamente “que no da más de dos”. Me gustaría creer que la segunda oportunidad existe. Cierto es que los intentos son oportunidades, pero lo son siempre y cuando se persiga un objetivo. El mío es que una vida consiga cambiar y, sobre todo, levantar el pesado manto que ahoga a Xose López. ¡Porque así es como se siente! Mi escrito es no una denuncia, es un grito para que alguien escuche, para que alguien deje dicho donde corresponda que hay un gran director gallego, Xose López, con un futuro prometedor y productivo. Por lo que veo se escribió mucho al respecto. Aparecieron publicaciones en internet y personajes notables de la sociedad (dar nombres a estas alturas sería hacer publicidad gratis, mejor que cada mochuelo se quede en su olivo) abordaron el tema poniendo el acento sobre la intriga: “Cuando la ficción llega antes que la realidad”, “La película que se avanza al 11-M”, “Historia de una premonición” y así tantos otros titulares sensacionalistas que no hicieron ningún bien, pero que se publicaron a bombo y platillo. Todavía tendrían que quemarles los dedos a los que publican noticias sensacionalistas sin ningún rigor y sin el menor empacho. Quien tenga tiempo u oportunidad puede leer el guion. En él se hace mención directa a una relación humana, apasionada y emotiva; se habla de vidas rotas por las circunstancias, mientras que el argumento incluye mediante una voz en off el relato de un atentado, un suceso duro, muy duro, una alusión trágica, con la intención de darle una mayor tensión y angustia, llamémosle dramatismo, a la historia que narra. Habría mucho que decir pero no pretendo reescribir lo que ya explicado ni citar por alusiones a ninguno de los implicados. El hecho es básico y evidente. Hablamos de una persona real, que se ha visto vapuleada por circunstancias que quedan fuera de su control, por el sensacionalismo y la curiosidad malsana de alguien que manipuló su historia. ¿Dónde está ese Servicio Secreto y los convenios internacionales que son los garantes en caso de terrorismo? Son dudas, preguntas que se me plantean y que, a mi parecer, no corresponden con la realidad de un guion que simplemente cuenta una historia humana, el fruto de una inspiración, la creación de un escritor ofrecida a los demás. Al investigar sobre este tema capta mi atención el siguiente comentario del autor: “Gente de la profesión, incluso buenos amigos, me dijeron que era un suicidio profesional”. Estas palabras son muy duras, pero ciertas. O sea, que nos encontramos a Xose López sin ayudas, sin presupuesto, sin amigos, empecinado en seguir produciendo y en que le dejen hacer su trabajo. Puede ser una cinta -¡uf, ya hablo como si estuviera hecha la película!-, que haga sentir mal a alguien, ¡cierto!, pero el atentado ya queda lejos y ya se ha dilucidado completamente que la historia no tiene nada que ver con aquellos hechos tremendos que trastornaron a todo el país. Debe disiparse la niebla y alumbrar un nuevo día sobre la vida de aquellas personas, como este autor, cuya única aspiración es alcanzar la paz interna y trabajar. Que se haga la luz, que es de lo que trata, sobre esta obra: “Cámara, acción, toma uno”. Que nos haga sentir el amor, la realidad desgarrada de sus personajes y de sus existencias truncadas por imposiciones de la sociedad en la que todos estamos inmersos, por los avatares de la vida. Es una obra que encarna el derecho a vivir, la oportunidad de hacerlo, ante lo cual solo puede interponerse la enfermedad, el suicidio o un accidente. Es un guion que no deja indiferente a nadie. No olviden el pañuelo, porque las lágrimas están aseguradas. Es una historia de ficción que calará muy hondo. Xose López, guionista, director, poeta y a saber qué cosas más si le dan tiempo. Eso sí, tiene ideas, muchas; dinero, poco; entusiasmo, todo el que le permitan explorar. La realidad que retrata en su historia es la que algunos de nosotros hemos podido vivir, sobre todo los que ya tenemos una edad, con su sabor agridulce, como nuestro propio pasado. Ahora todo queda por ver. Por lo demás, el resto de temas que ha amenazado este guion, cerniéndose sobre él, pertenece al pasado y a una labor de investigación que compete a otros. Las situaciones oscuras o malintencionadas que se hayan podido dar no deberían hacer que este escritor pierda su fuente de inspiración solo porque él, Xose, el gallego, imaginó una historia en la que no sé si desafortunadamente hizo unas alusiones coincidentes en el tiempo con uno de los acontecimientos más luctuosos que ha vivido España en los últimos años. Recuerdo a Julio Verne, escribiendo sobre la Luna o bajo el mar, anticipándose a su época. Hubo muchos antes, y los que están por venir, con el poder de imaginar otros mundos posibles, otras vidas, capaces de recrearlos en su pensamiento sin sospechar que todo ello pueda suceder algún día. Y solo el tiempo decidirá si los convierte o no en realidad. Lo que me queda claro es que si ALGUIEN BUSCA GUIONES Xose López tiene suficiente imaginación como para sorprender.

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