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martes, 21 de octubre de 2014

EL GUION QUE NO VIO LA LUZ, ¿POR VISIONARIO?-¿Alguien buscaba guiones?- Autor: J.García

En su segunda acepción, la RAE define al visionario como a alguien “Que se adelanta a su tiempo o tiene visión de futuro”. La historia nos ofrece varios ejemplos, entre ellos, el caso de Michel de Nôtre-Dame (más conocido como Nostradamus), médico y astrólogo francés, quien fue capaz de realizar predicciones tales como el atentado de las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, y cuya verosimilitud, a pesar de todo, siempre ha sido puesta en entredicho; otro caso es el de Jules Gabriel Verne, escritor, poeta y dramaturgo francés, conocido en los países de habla hispana como Julio Verne, el cual se ha granjeado el título de visionario con mucha más credibilidad que el primero. También resulta llamativo el papel de oráculo que ejerce el pintor y escultor argentino llamado Benjamín Solari Parravicini, conocido como el Nostradamus de América, cuya obra pictórica (repartida en diferentes colecciones privadas europeas) llegó a obtener el reconocimiento tras ganar diversos premios internacionales. A través de aproximadamente un millar de dibujos que él llamaba “psicografías premonitorias” realizó pronósticos tan espectaculares como el estallido de las dos Guerras Mundiales, la construcción y posterior caída del muro de Berlín y la catástrofe de las Torres Gemelas. Vaticinó incluso que el primer vuelo espacial sería tripulado por un perro. ¡Y efectivamente, la primera tripulante hacia el espacio fue la perrita rusa Laika! Que la realidad suele superar a la ficción es uno de los tópicos más fatalmente reales que existen. Prueba de ello es Xose López, actor, director, guionista y escritor gallego, que a sus 42 años de existencia puede “presumir” tristemente de ser el protagonista de una de las historias más surrealistas que hayan podido contarme. Una historia que bien podría haber sido extraída de Cuarto Milenio, programa emitido por la cadena Cuatro (uno de los canales de la productora Mediaset), espacio televisivo de investigación y debate acerca de sucesos relacionados con el mundo del misterio y lo paranormal. Xose López lleva diez años vetado para hacer cine en España. ¿El motivo? Tan sorprendente como inverosímil: haber escrito un guion cuyo contenido, ocho años después y tras el reglamentario registro, iba a adquirir un sentido nuevo e insospechado. Iba a anticiparse, cual fatal premonición, al atentado que ha generado mayor número de víctimas mortales en la historia de nuestro país. Hablo del trágicamente conocido como 11-M. Este guion, sin que su autor pudiera saberlo, iba a anunciar uno de los sucesos más traumáticos de la historia del terrorismo a escala internacional, con consecuencias dramáticas para el autor, tanto profesionales como en el terreno personal. La factura que se le ha obligado a pagar ha sido demasiado alta, realmente imposible de digerir. El guion de Aquellos dos negros inviernos fue el amargo punto de inflexión por el que la carrera cinematográfica de Xose López se detuvo abruptamente. El por aquel entonces jovencísimo poeta, dramaturgo y cineasta jamás llegaría a sospechar que dirigía sus primeros pasos justo hacia el ocaso de una brillante carrera, donde se ensombrecería su intensa labor creativa En un afán de claridad, hagamos un breve recorrido por su trayectoria profesional. Este lucense, diplomado en Educación Social por la Universidad de Barcelona, decide un día emprender el camino al que le empuja su vocación artística dando forma a su irrefrenable impulso creativo. Para ello decide formarse como actor de la mano del maestro argentino Carlos Lasarte, y como director y dramaturgo en la escuela de Víctor Hernando. Se inicia entonces un prolífico período artístico en el que en cinco escasos años escribe más de sesenta obras teatrales, como El payaso Llaso y su buen amigo Cándido o Conversaciones con la nieta de Franco, publicadas por la editorial Abecedario; veinticinco poemarios, nueve de ellos publicados por Ediciones Dédalo y cinco más a punto de ver la luz; diez guiones de cine y una treintena de artículos sobre arte. Dentro del ámbito escénico participa como actor en más de veinte obras de teatro amateur, es autor del Manifiesto del Movimiento Cultural Internacional ArteInmediato y de los dos Manifiestos del Teatro de la Adversidad, así como director de dos compañías profesionales de teatro: La Crueldad de los Sueños y Cincoyentramos, al frente de las cuales dirige veinte obras (quince de ellas basadas en textos propios que se estrenan en Barcelona). El conjunto de su obra nos muestra la versatilidad de su capacidad creativa. También ha impartido de forma totalmente gratuita numerosos cursos y seminarios de formación actoral, dentro de la corriente del teatro contextualizado La Escuela en Marcha (conforme a su concepto de la dramaturgia). En total, una veintena de guiones de cine escritos, tres de ellos transformados en películas (en las que también figura como actor y director): Hacia el oasis, La línea amarilla y Eneadrama, que han participado con éxito en las dos primeras ediciones del Festival Internacional de Cine Nunes. En este festival (aunque relativamente poco conocido aún, tiene una gran proyección de futuro gracias en parte al intenso trabajo del productor Adolfo Quibus) quedaron finalistas Hacia el oasis (aclamada por el público) en la primera edición del año 2011 y La línea amarilla en su segunda edición del año 2012. Eneadrama, que contó con la colaboración de Carlos Lasarte y Carlos Villarrubia, recibió el segundo premio. Asimismo, ha escrito y dirigido cuatro cortometrajes: El chico de los ojos tristes, Carta de despedida, Luigi y Antes del amargo adiós, con la participación de actores como Enrique Alcides, Roger Pera o Berta Casals. Por último, es autor de un mediometraje: Atardece, con Mercè Comes y Carlos Lasarte. En su vertiente como actor ha intervenido en más de veinte cortos, varios mediometrajes y cuatro largometrajes. Pero ahora centrémonos en el guion de Aquellos dos negros inviernos. Dos vidas rotas, el amor, la muerte, el horror de un atentado terrorista, todo ello inserto en una situación asombrosamente similar a los sucesos acaecidos aquel fatídico 11 de marzo, incluyendo la bomba en una estación de tren… Una fantasía extraída en exclusiva de la imaginación del protagonista de esta pesadilla pero, más allá de lo onírico, presente en nuestro mundo real, y por ello mucho más aterradora y tangible... Dos años de intenso trabajo para dar forma al guion, que entrega en el Registro de la Propiedad Intelectual en noviembre de 1997, donde finalmente queda inscrito el 29 de junio de 1998. Es a partir de este momento cuando se desencadena una serie de sucesos de carácter absolutamente kafkiano: la investigación de la que es objeto Xose López, los protocolos de alarma activados desde los servicios de Inteligencia y la entrega de la copia de su guion llena de subrayados… Una situación desbordante para cualquier persona que simplemente ha desempeñado una labor creativa en la que ha invertido esfuerzo, dedicación, pasión; en la que se refleja su inquietud por contar historias. La vida prosigue y llegamos hasta el 11 de marzo de 2004, jueves, entre las 7:37 y las 7:40. Tres escasos minutos para que en las estaciones de Atocha, El Pozo del Tío Raimundo y Santa Eugenia se desate el pánico. A partir de ahí el veto cinematográfico. La palabra premonición resuena inexorablemente, en el rincón más profundo de nuestro imaginario. Da la escalofriante sensación de que la historia ha sido producto de la inspiración inconsciente de un visionario, quien, sin embargo, desconocía a todas luces la caza de brujas a la que iba a ser sometido. Ni por asomo llegó a imaginarse semejante encerrona del destino. ¿Qué mente o mentes retorcidas decidieron situar la sombra de la sospecha más allá de la ficción? ¿Qué pensamientos, qué decisiones, qué sentencias acudieron al espacio de esas mentes? ¿Qué conexiones inefables quedaron establecidas, destrozando la trayectoria profesional de un artista, instaurando un veto permanente que no ha permitido su expansión en la gran pantalla? No obstante y pese a todo, sin dinero, con escasísimos recursos y en pleno uso de su libertad personal (eso sí, con la profesional absolutamente coartada) ha sido capaz de seguir creando y de obtener el merecido reconocimiento en festivales internacionales. Esta es la prueba inequívoca de que el talento emerge aun en ausencia de recursos, aun siendo víctima de un dolorosísimo boicot dentro de su propio país. A despecho de una situación absurda e injusta que dura ya demasiado tiempo. Reflexionando acerca de lo divino y lo humano, acerca de casualidades y causalidades, de conspiraciones conspiranoicas, de justicia e injusticia, de un país con un extenso e intenso legado cultural, con una fertilidad artística fuera de toda duda, con una apabullante riqueza de talentos individuales, de asombrosa capacidad para la creación, de mentes inquietas, dispuestas a ofrecer sus recursos, sus ideas para que este país pueda brillar a pesar de todos los pesares; es cuando el muro de la frustración reaparece sin piedad, cortando las alas, atando en corto, activando los pensamientos limitantes. Un país como Estados Unidos, ese espejo en el que nos miramos de forma selectiva o más bien a conveniencia de los intereses propios de quienes dirigen y redirigen nuestra atención, ya habría empezado a mover toda su maquinaria al minuto cero coma de haberse producido, para llevar a la gran pantalla (sin ningún tipo de alarma y con el beneplácito de las instituciones) cualquier suceso amable o trágico, de trascendencia individual o colectiva, que hablara de miserias o grandezas. Simplemente porque forma parte de la vida, de la existencia humana, del devenir de los acontecimientos, porque se trata de una o muchas historias que contar. Al pensar así me invade un desaliento que se expande como una plaga incontenible por todo mi ser. Me corroe la disconformidad y una sensación de añeja tristeza y cansina impotencia. Me rebelo internamente ante tanta incoherencia cuando recuerdo algunos debates televisivos (premeditadamente postizos), la prensa sensacionalista, el amarillismo mediático; y entre tanto desatino los exhaustos intentos por construir contenidos que merezcan la pena, la lucha y el esfuerzo por promover la cultura y la investigación, las plataformas I+D y las fugas de cerebros. Es inevitable, rápidamente acude a mi cabeza la palabra que tristemente sintetiza la conclusión de todas mis reflexiones: mezquindad. En su primera acepción la RAE define al visionario como a una persona “Que por su fantasía exaltada, se figura y cree con facilidad cosas quiméricas”. Escritores, guionistas, pintores, escultores, genios y menos genios de las artes plásticas y del celuloide encajarían fácilmente en esa definición, sin que nadie se llevase por ello las manos a la cabeza. Llegados a este punto no puedo evitar formular la pregunta que desde el principio lleva vibrando en mi garganta, casi con necesidad de ser gritada más que enunciada: ¿cabe castigar a nadie, de manera tan cruel por ello? Xose López lleva diez años de castigo, al no permitirle ejercer con total libertad su profesión, que es también su pasión, en el país que le vio nacer. Su condena es haberle acotado el radio de acción a una escala demasiado reducida, sometido a una total falta de libertad. Mientras, otros ejercen sus respectivas profesiones sin reservas, sin cortapisas, sin restricciones, sin la mácula que genera la duda, sin el arrinconamiento al que reduce la sospecha, sin debatirse entre el dolor que genera la limitación y el padecimiento de un estigma totalmente injustificado, a no ser que la imaginación, libre y desbordante, visionaria o casualmente coincidente con la realidad, acabe siendo tipificada como delito. Esperemos que la cordura restablezca el orden de las cosas y la justicia, esa que debería prevalecer por encima de leyes, decretos, protocolos e instituciones, anule la pena impuesta a Xose López, liberándole por fin del ostracismo profesional al que ha sido condenado. Sin embargo, los diez años de “inhabilitación parcial” con todo su angustioso aderezo de estupefacción en el mejor de los casos; de tristeza, abatimiento, desazón e impotencia en el peor, esa década por la que nadie debería haberle hecho transitar, ya no le podrá ser devuelta. Reviso todo el material para este artículo. Recuerdo mis conversaciones con Xose López, medito sobre mis propias reflexiones y he de admitir que se mantiene en mí la sensación de que en este caso seguimos perdidos en divagaciones, en suposiciones demasiado etéreas, en conclusiones excesivamente inconclusas. Hay algo que se me sigue escapando y siento la necesidad de investigarlo, exijo respuestas más concretas a las preguntas que aún permanecen en el aire, que me miran de soslayo y me susurran que aún hay cabos sueltos a la espera de que alguien establezca conexiones válidas con la realidad. Quizá sea una especie de sexto sentido a priori inexplicable, quizá es mi instinto insatisfecho ante tantas dudas e interrogantes aún en el aire, quizá es mi naturaleza un tanto temeraria escrutando las verdades que a menudo permanecen ocultas bajo ráfagas de sombra. Quizá por todas estas razones, por esta sensación lacerante de palabras vacías sobre papel mojado, por esta insistente necesidad de respuestas, continúo mi búsqueda y sigo investigando. Doy vueltas sin parar al dossier que tengo entre mis manos, observo con detenimiento las fotocopias del artículo publicado en el diario El Mundo, en fecha 6 de marzo de 2005. Al releer me llama poderosamente la atención la similitud de la ficción con otro atentado en grado de tentativa, frustrado por la policía en la estación de Chamartín, la Nochebuena de 2003. Las coincidencias de este atentado felizmente fallido con el guion de Aquellos dos negros inviernos son tanto o más llamativas que las del fatídico 11-M: nuevamente una estación de tren, misma época del año (Navidades), similar carga explosiva (25 kilos de dinamita en la ficción, dos bombas de 20 y 28 kilos preparadas para estallar, en la realidad). Puestos a establecer similitudes, me dispongo a revisar el historial criminal de la banda terrorista ETA y descubro que, efectivamente, otro de los atentados a los que hace alusión el citado artículo del conocido diario de tirada nacional es el tristemente cometido por la banda terrorista un 29 de julio de 1979, un triple atentado que tuvo lugar en el aeropuerto de Barajas y en las estaciones de Chamartín y Atocha, con un balance de 8 muertos y 113 heridos. El mismo Xose López ha admitido su estupor al tener conocimiento de ambos sucesos. ¿Por qué entonces esa insistencia en asimilar su guión al 11-M? Una frase extraída del guion de Aquellos dos negros inviernos y reflejada en el artículo al que hago alusión se me antoja una estrategia capciosa para desviar la atención hacia el 11-M: “Nadie avisó de la colocación del artefacto; normalmente la banda terrorista no suele actuar así”. Y apostilla el periodista: “¿ETA? ¿Otros terroristas? ¿Quién?” Si el periodismo practicado por algunos se salta la premisa de la objetividad, derivándose tendenciosamente hacia suposiciones que generen dudas acerca de un cineasta (que en este caso únicamente pretendía realizar su trabajo), entonces es más lícito plantearse que nos encontramos ante un grave caso de atropello profesional. Puesto que este medio de comunicación, lejos de intentar esclarecer los hechos, contribuye a enturbiar y a engrosar los rumores difamatorios, al poner en la palestra a alguien que confió precisamente en él para que su caso saliese a la luz y le liberase de sospechas infundadas. Justo sería esperar que tanto el diario como el periodista (quien sigue ejerciendo sin problema alguno) rectificasen, aunque después de casi diez años dicha corrección no haya tenido lugar. No obstante, los que creemos en el periodismo de verdad aún seguimos esperando. Otra de las frases que leo en el mismo artículo despierta mi indignación por el modo en que aborda el tema, ya que deja al interesado inerme ante lo que ya ha sido dicho, sugerido o simplemente no aclarado, sin tener en consideración el calvario que arrastra desde hace diez años: “Hoy ha decidido contar su historia como una terapia, sí, encaminada a exorcizar fantasmas, pero también como un modo de cubrirse las espaldas por lo que pueda pasar. Porque de una cosa parece estar convencido: «Cuando se sepa mi historia, seguro que me llaman a declarar.»” Y seguimos con frases que me resultan maliciosas: “Cuando su único pecado, al parecer, fue inventarse una historia.” ¿Al parecer! ¿Por qué ese empeño en generar una duda con respecto a su autor? ¿Acaso esa historia prueba algo más que el hecho de haber sido inventada? Cuánto daño pueden hacer unas palabras hábilmente manipuladas, sutilmente intencionadas y encaminadas a generar un mensaje subliminal. No es justo, ni honesto y hace daño, mucho daño… Y es que si es cierto, además, que únicamente los autores de las obras y los jueces tienen acceso al Registro, si estos últimos lo consideran oportuno en el curso de una instrucción, ¿cómo es que ningún juez, durante estos diez años, ha llamado a declarar a Xose López? ¿A quién pertenece la mano que ha subrayado el guion? Continúo con mis pesquisas, tratando de hallar una lógica que le dé sentido a toda esta trama de absurdos despropósitos y, por fin, como si hubiese querido permanecer oculto ante mis ojos, se desvela la verdad con una brutal elocuencia. Calibrando el verdadero alcance de mi sed de respuestas, dando tiempo a mi conciencia para prepararse, asumiendo que se trata de algo mucho más grande, más complejo, más oscuro, más infame se me representan unas siglas seguidas de dos dígitos: CMX-04. Comienzo a buscar información como si me fuese la vida en ello y descubro enlaces capaces de abrir la caja de los truenos: CMX-04, Operación Gladio. Me siento aturdida ante datos que de repente me parecen un regalo, el premio a mi insistencia, a un sinnúmero de interrogantes por resolver. Pero lo que al fin se me muestra me sobrecoge por completo. El descubrimiento me genera una sensación cada vez más angustiosa. Me hallo ante un regalo envenenado. Aparición de enlaces no disponibles, periodistas que admiten preferir no hacer ningún tipo de declaración al respecto, entrevistas a algún que otro artista reconocido, al que sin embargo la prensa no ha dado pábulo por hablar claro. No sé qué hacer con este inesperado material. Siento la necesidad de abrir la veda pero por otro lado no dejo de ser consciente del riesgo que conlleva, o tal vez no… A lo mejor es una necesidad mucho más fuerte que el temor a eventuales consecuencias la que me obliga a escuchar una voz interna, a relevar mis anteriores preguntas: ¿por qué callar ahora…? ¿Por qué, cuando toda esa información circula por la red? Solo hay que saber buscarla o, más bien, estar dispuesto a encontrarla. Tras un diálogo íntimo entre mi yo interior y la sensatez, y sintiéndome un minúsculo grano de arena a punto de ser pisoteado por una manada de elefantes, prevalece al fin mi mitad sensiblemente decantada hacia la luz, la que desea alejarse de las tinieblas y dar eco a los secretos, la mitad que quiere lanzar al aire las piezas del puzle para que las inquietas cabecitas, ávidas de conocimiento como la mía, puedan y se atrevan a encajarlas todas y cada una en su hueco correspondiente. Decido, pues, empezar a contar la historia por el final, que en realidad es el principio. Debemos situarnos hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, momento de pactos, de alianzas estratégicas, de operaciones secretas. Vamos, de tensión subyacente bajo una aparente calma. La “paz mundial”, salvaguarda del orden frente al caos, ha quedado instaurada, apuntalada con hilos de araña, y hay que protegerla a toda costa. No la vida, sino la “paz”. Dentro de este convulso orden de cosas, la OTAN habla del riesgo de invasión del enemigo soviético y en consecuencia crea unos ejércitos secretos clandestinos: “redes Gladio” o redes stay-behind (quedar detrás), silenciadas por los medios de comunicación y cuya existencia, tras ser desvelada por el Primer Ministro italiano Giulio Andreotti en 1990, ha pasado a ser tratada incluso por las cátedras de Historia Moderna. Es el caso del catedrático de la Universidad de Bale (Francia), Daniel Ganser, quien documenta la existencia de la red Gladio en su libro Los ejércitos secretos de la OTAN. Las acciones de esta secreta red europea se coordinan desde el Pentágono, la OTAN, la CIA y su homólogo británico, el MI-6, perpetrando fraudes electorales, golpes de estado y actos terroristas, mientras señalan a la izquierda comunista y anarquista (con la ayuda de grupos de extrema derecha) como agentes desestabilizadores, enemigos de los ciudadanos, y no de las fuerzas policiales y del Estado, a las que en un principio deberían enfrentarse. El objetivo de tales maniobras, forzar hacia un cambio de régimen más autoritario. La base de las operaciones de Gladio (nombre derivado de la palabra gladiador) son los llamados “atentados de falsa bandera”, una práctica consistente en atacar a una nación enemiga bajo la bandera de un tercero al que desean enfrentar con el atacado. Si los atentados terroristas de falsa bandera hasta los años 90 se perpetraron con la excusa de luchar contra el comunismo, la excusa actual es la guerra contra el terrorismo islámico, el nuevo enemigo inventado para justificar intervenciones a nivel mundial, cuyo objetivo no es otro que la apropiación y control de los recursos naturales por parte de las élites de poder, especialmente el control de los hidrocarburos. Conectemos ahora toda esta trama con los CMX o ejercicios de entrenamiento antiterrorista. En palabras del Capitán Eric H. May, exoficial de Inteligencia del Ejército de los Estados Unidos “La forma más fácil de ejecutar un ataque bajo bandera falsa es hacerlo bajo la cobertura de un ejercicio militar simultáneo que simule la realización del mismo ataque que se quiere llevar a cabo verdaderamente”. El 1 de marzo de 2004, la OTAN publica en su web el anuncio de la realización de ejercicios antiterroristas en las capitales de sus estados miembros, entre los días 4 y 10 de marzo. Unos ejercicios que permitirán a su personal civil y militar moverse por las citadas capitales con toda clase de material militar y sin control policial. Todos los estados miembros publican este anuncio, a excepción de España. Los ejercicios de gestión de crisis, denominados CMX 2004, se llevaron a cabo bajo el supuesto de un atentado de Al Qaeda, similar al que pocas horas después tuvo lugar en una de las capitales de los estados miembros. Hablamos del 11-M. Un año más tarde, el 7 de julio en Londres, otro ejercicio antiterrorista es simultaneado por un verdadero atentado, atribuido según fuentes oficiales a Al Qaeda, y cuyo objetivo es, casualmente, el mismo que el previsto por dicho ejercicio del CMX. Si las posibilidades de que un atentado terrorista se cometa pocas horas después de finalizar unos ejercicios de entrenamiento (caso de Madrid) o el mismo día y a la misma hora en que estos se están desarrollando (caso de Londres) son escasas por no decir nulas, ¿estamos hablando de una pantalla para enmascarar el terrorismo de Estado? ¿De la justificación de una guerra imperialista que no tiene más objetivo real que el saqueo de las riquezas naturales de la zona? Por otra parte, el artículo V del Tratado de Washington, de 4 de abril de 1949, establece que si un país miembro de la OTAN recibe un ataque exterior, se considerará como un ataque dirigido contra todos ellos y, en consecuencia, deberá ser defendido por estos. Las fuentes consultadas estiman que si Al Qaeda hubiese estado detrás del 11-M el gobierno español debería haber acudido a la OTAN. Reviso por última vez todo mi arsenal documental. Solo me queda ya hacer una mención especial al que fue sin duda el atentado con mayor similitud con el del 11-M, semejanza que me ha pasmado desde el inicio de mi investigación hasta ahora. Dos de agosto de 1980. Estación de Bolonia. Como la de Atocha, un lugar que constituía un importante centro de intersección de tráfico ferroviario a escala nacional. El balance, 85 muertos y más de 200 heridos al explotar una bomba en la sala de espera de pasajeros de segunda clase, fundamentalmente gente trabajadora. También lo eran las víctimas que viajaban a primera hora de la mañana (franja horaria no frecuentada por altos cargos) aquel fatídico 11 de marzo en Madrid. Se atribuye falsamente el atentado de Bolonia a grupos anarquistas, y el de Atocha a grupos islámicos supuestamente conectados con Al Qaeda. En Bolonia y Madrid los jueces reciben multitud de información falsa y se designa en Italia un cabeza de turco: un profesional de la danza llamado Pietro Valpreda. El miembro del grupo neofascista italiano Nuevo Orden ha llegado a declarar: “El atentado de Bolonia, como todas las masacres, responde a la lógica de un Estado que, no sabiendo cómo responder a la victoria de un enemigo, recurre a la extrema violencia, atribuyéndola a extremistas para justificar sus propias acciones. Renunciar a su libertad a cambio de la seguridad, esta es la lógica de todas las bombas. Estos actos permanecen sin castigo porque el Estado no se puede castigar a sí mismo.” […] “Miles de personas han sido engañadas, matadas, encarceladas en aras del Estado.” ¿Y qué es un “simple” veto, cuando estamos hablando de cercenar vidas por parte de un Estado? ¿Alguien buscaba guiones para crear escenarios de entrenamiento? Planteemos la siguiente hipótesis: un entrenamiento antiterrorista promovido por la OTAN, basado en un guion cinematográfico que sirve de inspiración para un atentado, el mayor de la historia de España, ejecutado justo al día siguiente de concluir dicho entrenamiento. Solo pensarlo pone los pelos de punta… Y mientras tanto, se sugiere veladamente que el inspirador pueda ser un cineasta que simplemente “pasaba por allí”, que tuvo la mala suerte o la fatalidad de encontrarse en el lugar inadecuado en el momento adecuado para otros, dando rienda suelta a su imaginación, inspirado para escribir semejante guion… ¿A quién le puede haber interesado convertir a Xose López en el Osvald de nuestro caso Kennedy particular? Se corta por lo sano, se le veta, se reduce considerablemente su radio de acción y ¿así se le tiene bajo control? ¿Así se evita sacar a la luz un tema que no interesa remover porque hay demasiados interrogantes, determinada información que algunos quieren que no salga a flote? ¿Ha sido Xose López uno de esos daños colaterales, estratégicamente relegado a la sombra como consecuencia de un maquiavélico principio, según el cual el fin justifica los medios? Quiero, necesito creer que no… Estoy exhausta. Cuesta asimilar todo esto. Aunque sospechemos que no hay verdades absolutas (ni siquiera parciales) en todo lo que se nos dice desde las altas esferas del poder, que es más cierto lo que se oculta que lo que se muestra, que una vida humana vale menos que una transacción comercial; aunque se especule con estas y tantas otras cosas, duele encararse abiertamente con la realidad en toda su crudeza. Es un dolor agudo pero insignificante en comparación al de las víctimas del sistema, protagonistas involuntarios de sus perversas maniobras. Un sistema que nos afecta a todos, incluso a los propios verdugos. Un statu quo que acabará fagocitándose a sí mismo si no tenemos las agallas de batallar, pero con la incuestionable intención de crear otro… Mientras ese momento llega, una interminable sucesión de víctimas, a manos de otras víctimas, seguirá escribiendo con tinta ensangrentada una historia que es mucho más perversa y amarga que la que cuentan los libros. Tan amarga como la certeza de que mientras permanezcamos callados la historia la seguirán escribiendo “ellos”.

lunes, 20 de octubre de 2014

LA VIDA TIENE O NO UN GUION LA DUDA SE MUEVE EN UN HILO MUY FINO. ¿ALGUIEN BUSCA GUIONES? . Autor de este artículo: A.Olivares

Viendo un programa como Cuarto Milenio me asaltan las mismas dudas, las mismas preguntas que se me plantearon en el atentado perpetrado -hace ya bastantes años- a Carrero Blanco. Y al recordarlo, por más que quiera, no puedo reprimir mi estupor ante lo ocurrido en aquel entonces. Nada menos que una bomba tan potente como para hacer desaparecer una montaña, oculta bajo tierra, en un lugar tan preciso. Bajo mi punto de vista demasiado preciso. Somos muchos, no solo yo, los que nos cuestionamos cómo debió ser la red de entresijos que encubrió aquel suceso, con toda su magnitud, y al hilo de este pensamiento pienso en la cantidad de gente sin escrúpulos que ha podido pulular por todo el siglo XX propiciando la barbarie, creando el caos y la confusión a su alrededor. Porque lo cierto es que ese día yo era un mero espectador. Tan solo me disponía a ver cosas extrañas en la televisión, mientras intentaba inspirarme. Por tanto pensé que Cuarto Milenio podía servirme como una guía sensacionalista para la temporada que viene, en mi búsqueda de un ambiente de investigación culturmal. Quién sabe si los fenómenos paranormales me abrirían la puerta al tema de las premoniciones y al de las civilizaciones basadas en cultos primitivos. Esa era mi intención y en este estado de cosas, mientras tomaba notas, charlaba y comentaba con unos y con otros acerca de diferentes temas me llegó a través de un contacto literario noticias sobre un poeta gallego, sobre cuya vida y obra más tarde comencé a tener un mayor conocimiento. Descubrí, según sus propias palabras, que es también director de cine y guionista. Vamos, un soñador amante del celuloide, cuya ilusión en la vida es dirigir películas y plasmar su fantasía en imágenes. Una persona familiar a la que voy conociendo cada vez más, y cuyos frutos son cuatro cortos, escritos varios, poesía y un manuscrito que me deja helado en cuanto me comenta ciertas cosas sobre él. Como en el programa de la famosa cadena antes citado, este manuscrito suscita miles de incógnitas. Supera con creces todo, no tanto por el guion en sí, sino por su desarrollo y su fuerza. La crudeza con que describe los hechos que se suceden me deja helado. Hay una radio en off relatando un suceso impactante. Por supuesto, todo ficción. Su guion fue escrito en 1997 y, a tenor de la trama, lo que le da sentido es la carga de moralidad o amoralidad vinculada a la angustia del protagonista, quien, desde el comienzo, tiene una vida dura, una existencia surcada por los encuentros (con sus consiguientes desencuentros) y la muerte. Un guion, una fantasía escrita para entretener. En definitiva, una historia propia de la novela negra, como tantas otras. Sin embargo, en el texto hay coincidencias con la realidad que se muestran, cuando menos, curiosas. ¿Qué pasó por la cabeza de un joven inquieto con alma de director de cine para que se desataran aquellos sucesos? Tantos como para llenar durante una hora y pico las salas de cine. Eso es lo que me pregunté entonces y por ello me dispuse a hablar con quien mejor podía responderme. Quería saber en primera persona cómo hizo el esquema de aquel guion, en qué se había basado para crear una historia tan descarnada. Estaba convencido de que el autor, a pesar de su juventud, tenía que haber vivido algún incidente. Aquellos indicios tenían que deberse a alguna experiencia previa, porque tanta coincidencia no dejaba indiferente a nadie. Por ese motivo la intriga se cierne sobre la persona del autor, Xose López, consternado desde entonces por todo lo que le sobrevino. Desde el momento en que presentó su manuscrito en el registro no quiso perder tiempo y me explicó lo que vivió a raíz de una petición de ayuda realizada para que su texto -su obra, ¡ese guion!- viera la luz materializado en un filme. Quién no recuerda aquellos años de lucha, pendientes a todas horas de las noticias a causa de las dichosas amenazas y bombas que la banda armada ETA colocaba sin el menor escrúpulo. Nos podemos situar fácilmente, ya que muchos vivimos aquellos momentos, cuando las emisoras de radio, las televisiones, así como periódicos y revistas, no cesaban de informarnos sobre el tema. Seguro que podemos leer, escuchar e incluso ver películas taquilleras que tratan sucesos parecidos. Y también podemos constatar cómo durante aquellos años, incluso un ciudadano cualquiera, casi con naturalidad, llegó a advertir un cierto aire de guerrilla en las calles. Los números no son más que dibujos que nos ayudan a contar, sumar, restar, dividir, etc. Pero en este caso hay una cifra que es mucho más que eso: el 11 M. La mente a menudo puede ser curiosa, como bien sabemos, y hablar de ella, conocerla, es sumamente complicado. Por otro lado, los que contamos historias nos basamos en hechos, sucesos cotidianos que nos inspiran, nos suministran datos para crear una atmósfera creíble. Con todos estos antecedentes llego al meollo de la cuestión, a explicar los siguientes datos objetivos, es decir, que Xose López –el joven director de cine- se documenta e inicia un proceso creativo durante un período de dos años, tras el cual entrega en el Registro de la Propiedad Intelectual su guion de cine. Es noviembre de 1997. Al cabo de algunos meses recibe respuesta positiva de inscripción, como así lo demuestra el certificado fechado el 29 de junio de 1998. Así pues, parece que el gallego Xose López tiene encarrilado su proyecto de película con el guion titulado Aquellos dos negros inviernos. La trayectoria iniciada, de momento, va viento en popa. Lo que sobrevino después es ya una película distinta, con acontecimientos que dejan muchas incógnitas. Algo que ni el propio autor del guion hubiera imaginado jamás. Una relación de hechos mucho más turbios, sujetos a investigación policial. ¿Es posible que alguien haya utilizado ese guion con fines no cinematográficos para envilecer aún más la dura realidad? Si esto es posible, si fue así, ¿qué mano negra urdió semejante plan? Tan sólo pensar esto me crispa los nervios, incluso me entran ganas de llorar. Tanta malicia es incomprensible. Los servicios secretos españoles hubieron de tener por fuerza mucho trabajo tras esos acontecimientos o ¿tal vez antes? Todo ello me deja helado, tantos indicios, tantas pruebas a posteriori que debían encajar para demostrar la autoría. Y no tan solo eso, sino quienquiera que fuese, ¿de qué modo lo hizo, qué organización dirigió los movimientos de actores y material? El guion denso pero claro, duro, a la altura de cualquier producción americana, donde tanto la trama como el ambiente te subyugan, te atan a la butaca con la angustia propia del espectador que vive a través de una pantalla de cine una historia contundente. Pero tan solo un guion, que a la postre se ha convertido en una lacra para Xose López, quien, de forma totalmente ingenua, sencilla, ajeno a otras cuestiones, monta su historia. ¿Por qué entonces lo colocan en el punto de mira y lo vetan? ¿Por qué ha de resultar extraño que el contenido del guion tenga similitud con hechos pasados varios años después? Eso es algo que no debiera sorprender a nadie. La misma coincidencia ha tenido lugar en numerosas ocasiones tanto en el cine, como en guiones o novelas. ¿Qué motivos hay para apuntar hacia el escritor e intentar destruirlo? Es un misterio y mejor no pensar. Mientras escribo esto me indigno. La atrocidad de las imágenes retransmitidas por televisión mostraba a unos viajeros -españoles o no- sumidos en el dolor, rodeados de muerte y destrucción. Pero yendo más allá aún, me imagino la impotencia que se puede sentir al pensar “¡Ojalá no hubiera cogido ese tren!” Ello por sí mismo ya construiuría la mitad de un guion, porque más tremendo, si cabe, es que se haya podido producir una coincidencia así a miles de kilómetros de distancia. No sé qué pensar y me reúno de nuevo con Xose López, para intentar despejar tantas incógnitas, ya que desde que se inscribió el guion no cesa de explicar que no entiende quién pudo hacer marcas en su obra. Esto último lo descubrió tiempo después, al pedir una nueva copia del guion inscrito (tras su correspondiente pago). Y él fue el primer sorprendido. El autor, Xose López, es un hombre sencillo, trabajador, acosado por la duda. ¿Cómo creer semejante despropósito? ¿Cómo se puede destruir la vida de un ciudadano normal porque sí? Estos planteamientos bastarían para escribir un guion. Por eso no deja de sorprenderme cómo hay reputados periodistas que siembran la duda en cada sílaba que sale de sus bocas y escritos. Se echa en falta la labor del profesional que contrasta datos cuando estamos hablando de temas con tantas repercusiones. No deja de ser un guion tremendo como tantos otros, donde prima lo emocional, el reencuentro de unos amigos con fin trágico. Historias similares se han visto y se verán en las pantallas siempre, pero esta tiene una relevancia especial por su coincidencia con los hechos reales que se produjeron años más tarde. Y a raíz de esta triste concomitancia, producto de un ingenuo y soñador Xose López, este joven guionista ve cómo su vida pende de un hilo. Todo por culpa de una coincidencia o manipulación o, si se quiere, “utilización” en la que, sin pretenderlo, está implicado. Indescriptible es todo lo que le está sucediendo a este joven director, escritor versátil que hoy por hoy tiene su carrera en vía muerta. Y yo me pregunto: ¿qué mente retorcida cerró el futuro de Xose López? Es tan curioso todo que no paro de pensar cómo llegó hasta mí su historia. El azar hizo que al documentarme sobre diferentes temas que contuvieran alguna incógnita para llenar un espacio en uno de mis programas de radio, quisiera informarme y, para ello, entrevistarle primero. Mi intención era publicarlo, como hago siempre, y a continuación comentarlo en la radio: una historia, una vida. Sin embargo, todo se complicó mucho, en tanto en cuanto el joven gallego me transmitió todo su sufrimiento, y ello me empujó a saber más, aun a sabiendas de que no era fácil, y mucho menos prudente, pero convencido de que eso era lo que tenía que hacer. Sigo confiando en los cuerpos de seguridad del Estado o estados para que aporten nueva luz sobre todo este tema, de modo que algún día sepamos lo que realmente sucedió. Inevitablemente siento curiosidad acerca de los hechos concretos que están truncando la carrera del director Xose López, esa mano negra que atenaza su vida profesional, sometida al escrutinio de una duda permanente, dilatando su estrangulación profesional. ¿Quién o quiénes pueden ser tan sádicos? Mi objetivo: saber cómo vive, cómo siente un hombre envuelto en unos sucesos a los que realmente es ajeno, pero que le suponen su debacle profesional y, ¿por qué no?, personal. Y esto –como decía al principio- parece Cuart…, Cuart…, Cuarto Mil… ¿Quién marcó el guion? ¿Cuándo lo hicieron? ¿Por qué? Son solo algunas de las preguntas que me asaltan. Todo fue escrito años antes de que ocurrieran los hechos coincidentes. Como si fuera una conspiración -¿si, no?-, una de aquellas películas del programa de televisión Historias para no dormir. Aún recuerdo el terror que sentía con solo escuchar la sintonía que le daba inicio. Desde ese día este guion anda dando vueltas en busca de producción. Está tan vetado como ir al Sol. Algo que también da que pensar, ya que es lo contrario de lo que ocurre en Estados Unidos, donde se hace una película tras cada acontecimiento, sea el que sea. Será por morbo, pero lo cierto es que, maquillado o no, creen que cada uno tiene un trabajo que realizar, y eso sí, lo llevan a cabo. Vuelvo a no saber qué decir de Xose López. Lo veo triste, alicaído y no puedo evitar pensar si su guion fue utilizado para perpetrar el atentado o no. Lo único cierto es que su vida casi acaba, que todo se derrumba a consecuencia de los atentados, puesto que el monstruo de la duda se cierne sobre él. Y aunque las cosas son o no son y puedan demostrarse en un sentido u otro, es más fácil decirlo que hacerlo patente. Es lo que ocurre. En particular, este tema ya fue estudiado por los servicios de Inteligencia, así que lo único que pide Xose López es que le dejen en paz, una retractación, y que la profesión y las instituciones vuelvan a creer en él. La vida no da muchas oportunidades y hay quien dice retóricamente “que no da más de dos”. Me gustaría creer que la segunda oportunidad existe. Cierto es que los intentos son oportunidades, pero lo son siempre y cuando se persiga un objetivo. El mío es que una vida consiga cambiar y, sobre todo, levantar el pesado manto que ahoga a Xose López. ¡Porque así es como se siente! Mi escrito es no una denuncia, es un grito para que alguien escuche, para que alguien deje dicho donde corresponda que hay un gran director gallego, Xose López, con un futuro prometedor y productivo. Por lo que veo se escribió mucho al respecto. Aparecieron publicaciones en internet y personajes notables de la sociedad (dar nombres a estas alturas sería hacer publicidad gratis, mejor que cada mochuelo se quede en su olivo) abordaron el tema poniendo el acento sobre la intriga: “Cuando la ficción llega antes que la realidad”, “La película que se avanza al 11-M”, “Historia de una premonición” y así tantos otros titulares sensacionalistas que no hicieron ningún bien, pero que se publicaron a bombo y platillo. Todavía tendrían que quemarles los dedos a los que publican noticias sensacionalistas sin ningún rigor y sin el menor empacho. Quien tenga tiempo u oportunidad puede leer el guion. En él se hace mención directa a una relación humana, apasionada y emotiva; se habla de vidas rotas por las circunstancias, mientras que el argumento incluye mediante una voz en off el relato de un atentado, un suceso duro, muy duro, una alusión trágica, con la intención de darle una mayor tensión y angustia, llamémosle dramatismo, a la historia que narra. Habría mucho que decir pero no pretendo reescribir lo que ya explicado ni citar por alusiones a ninguno de los implicados. El hecho es básico y evidente. Hablamos de una persona real, que se ha visto vapuleada por circunstancias que quedan fuera de su control, por el sensacionalismo y la curiosidad malsana de alguien que manipuló su historia. ¿Dónde está ese Servicio Secreto y los convenios internacionales que son los garantes en caso de terrorismo? Son dudas, preguntas que se me plantean y que, a mi parecer, no corresponden con la realidad de un guion que simplemente cuenta una historia humana, el fruto de una inspiración, la creación de un escritor ofrecida a los demás. Al investigar sobre este tema capta mi atención el siguiente comentario del autor: “Gente de la profesión, incluso buenos amigos, me dijeron que era un suicidio profesional”. Estas palabras son muy duras, pero ciertas. O sea, que nos encontramos a Xose López sin ayudas, sin presupuesto, sin amigos, empecinado en seguir produciendo y en que le dejen hacer su trabajo. Puede ser una cinta -¡uf, ya hablo como si estuviera hecha la película!-, que haga sentir mal a alguien, ¡cierto!, pero el atentado ya queda lejos y ya se ha dilucidado completamente que la historia no tiene nada que ver con aquellos hechos tremendos que trastornaron a todo el país. Debe disiparse la niebla y alumbrar un nuevo día sobre la vida de aquellas personas, como este autor, cuya única aspiración es alcanzar la paz interna y trabajar. Que se haga la luz, que es de lo que trata, sobre esta obra: “Cámara, acción, toma uno”. Que nos haga sentir el amor, la realidad desgarrada de sus personajes y de sus existencias truncadas por imposiciones de la sociedad en la que todos estamos inmersos, por los avatares de la vida. Es una obra que encarna el derecho a vivir, la oportunidad de hacerlo, ante lo cual solo puede interponerse la enfermedad, el suicidio o un accidente. Es un guion que no deja indiferente a nadie. No olviden el pañuelo, porque las lágrimas están aseguradas. Es una historia de ficción que calará muy hondo. Xose López, guionista, director, poeta y a saber qué cosas más si le dan tiempo. Eso sí, tiene ideas, muchas; dinero, poco; entusiasmo, todo el que le permitan explorar. La realidad que retrata en su historia es la que algunos de nosotros hemos podido vivir, sobre todo los que ya tenemos una edad, con su sabor agridulce, como nuestro propio pasado. Ahora todo queda por ver. Por lo demás, el resto de temas que ha amenazado este guion, cerniéndose sobre él, pertenece al pasado y a una labor de investigación que compete a otros. Las situaciones oscuras o malintencionadas que se hayan podido dar no deberían hacer que este escritor pierda su fuente de inspiración solo porque él, Xose, el gallego, imaginó una historia en la que no sé si desafortunadamente hizo unas alusiones coincidentes en el tiempo con uno de los acontecimientos más luctuosos que ha vivido España en los últimos años. Recuerdo a Julio Verne, escribiendo sobre la Luna o bajo el mar, anticipándose a su época. Hubo muchos antes, y los que están por venir, con el poder de imaginar otros mundos posibles, otras vidas, capaces de recrearlos en su pensamiento sin sospechar que todo ello pueda suceder algún día. Y solo el tiempo decidirá si los convierte o no en realidad. Lo que me queda claro es que si ALGUIEN BUSCA GUIONES Xose López tiene suficiente imaginación como para sorprender.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Erundina Bes Jordán-CURANDERA ATMOSFÉRICA-

Al encontrar unos recortes del periódico "EL CASO"/Madrid 20 de Enero de 1979 un  articulo sobre, Erundina Bes Jordán- CURANDERA ATMOSFÉRICA-. Nacida en una familia numerosa y acomodada de Arenys de Lledó -Teruel-

Erundina Bes Jordán (1909-1981)
 He estado buscando información y/o fotografias  al no encontrar ninguna referencia en google  sobre su persona, he pensado en hacer un pequeño homenaje a esta mujer que dedico gran parte de su vida a hacer el bien a los demás.

Siendo muy pequeña un día su padre le preguntó:
¿Porqué lloras hija mía?
-Lloro por la humanidad


Erundina dijo en un congreso:" Todos tenemos la misma fuerza de Dios Padre para poder curarnos y ayudar a los demás".

-"Cristo cuando iba por el mundo decía, que cada cual debía ganarse el pan con el sudor de su frente, pero, los que le oyeron, quisieron entender con el sudor del de enfrente y empezaron a armar unos y otros lo que hoy han armado a todos los niveles".




viernes, 23 de mayo de 2014

vapemur cigarrilos electrónicos

Puedes escuchar la entrevista que nos hicieron en VozFm 107.2
Hablamos de como hacer una buena utilización de nuestros cigarrillos y mucho más. 

http://www.vivalarrepublica.com/cuarto_trastero/007p20140520vapemur.







El limón un gran aliado que nos ayuda eliminar toxinas,nos aporta la vitamina C en abundancia que refuerza las defensas de nuestro organismo.